La Psiconeuroinmunología

Hace aproximadamente tres años cuando me encontraba en el curso de formación de Psicología Positiva por parte del TecMilenio escuche por primera vez el termino psiconeuroinmunología, mi primera reacción fue de desconcierto ya que se me hacía un concepto bastante extraño, me pregunte ¿Qué relación puede tener la mente con el sistema inmunológico?, sin embargo, lo que descubrí durante el curso me sorprendió bastante.

¿Qué es la psiconeuroinmunología?

En los años 80, el científicos americano Robert Ader (psicólogo) realizaba una investigación con roedores, a estos les daban agua azucarada (lo que les gustaba) y posteriormente les inyectaban una droga (lo que les generaba un malestar), el objetivo de este experimento era que las ratas asociaran el agua azucarada con el malestar para que rechazaran el agua, sin embargo, con el paso del tiempo las ratas empezaron a morir y el investigador no sabían la causa.

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Posteriormente, Robert Ader pensó que la droga suministrada a las ratas producía un efecto colateral; la destrucción de su sistema inmunológico. Para corroborar esta hipótesis pidió ayuda de Nicholas Cohen (inmunólogo). Nicholas al escuchar la hipótesis de Robert, no se le hizo descabellada la idea de que el sistema inmunológico podría ser modificado por los pensamientos de las ratas, ya que se había podido comprobar la modificación del sistema inmunológico en recipientes de cultivos, es decir; fuera de un cuerpo.

Ahora, ambos investigadores volvieron a replicar el experimento pero con la diferencia de analizar el sistema inmunológico de las ratas vivas. El resultado fue que el sistema inmunológico podría ser modificado por la mente de las ratas.

Actualmente la psiconeuroinmunología estudia los nexos entre la conducta, estrés, enfermedad y sistema inmunológico (Kiecolt-Glaser et al., 2002 citado por Coon, 2005).

Según Ortega (2011), la psiconeuroinmunología sostiene la hipótesis de que el sistema inmunológico puede ser controlado por la mente y poder alterar así el proceso o disposición a la enfermedad. También se basa en que la aparición y el curso de una enfermedad depende de la agresividad del agente patógeno y que el grado de vulnerabilidad del organismo varía de un organismo a otro tanto a nivel físico como psíquico.

Las investigaciones indican que el sistema inmunológico de los estudiantes se debilita en época de exámenes. Lo mismo sucede en los siguientes casos: divorcio, duelo, problemas conyugales, pérdida de empleo, depresión y otros eventos estresantes (Gilbert et al., 1996; Herbert y Cohen, 1993; Stein et al., 1990, citado por Coon, 2005).

El bajo nivel de inmunidad explica el porqué del “mal de ojo” de las personas y la razón por la que se enferman con mayor frecuencia, sobre todo, cuando enfrentan largos periodos de estrés o tensión (Biondi & Zannino, 1997, citado por Coon, 2005).

 

 

 

Prácticas que fortalecen el sistema inmunológico

Según Coon (2005), el sistema inmunológico mejora considerablemente con varios métodos psicológicos como grupos de apoyo, ejercicios de relajación, imágenes guiadas y entrenamientos para manejar el estrés (Kiecolt-Glaser, 1992); de ese modo ayudan a favorecer y recobrar la salud.

A continuación Coon (2005), explica algunos sencillos ejercicios que están relacionados con el aumento del sistema inmunológico y que no requiere invertir mucho dinero, solo tiempo y un poco de esfuerzo:

  • Ejercicio: La activación proveniente del estrés puede disiparse usando el cuerpo. Cualquier ejercicio que incluya todo el cuerpo será el adecuado. Nadar, bailar, saltar la cuerda, el yoga, casi todos los deportes y especialmente caminar son un buen desahogo (Anshel, 1995b). El ejercicio regular altera las hormonas, la circulación, el tono muscular y otros aspectos del funcionamiento físico. En conjunto puede aminorar la ansiedad y los riesgos de enfermedad (Baum y Posluszny, 1999; Salomón, 2001, citado por Coon, 2005).
  • Meditación: Muchos expertos en estrés recomiendan la meditación para calmar el cuerpo y favorecer la relajación. Es fácil aprender a meditar, no necesitas tomar un costoso curso. Se puede meditar al escuchar música, al pasear por parques, al disfrutar el pasatiempo y realizar actividades afines. Algunas técnicas de meditación son: atención plena en alguna parte del cuerpo, mantra, guiadas, compasiva, entre otras.
  • Relajación Progresiva: Cosiste en tensar los músculos de una región del cuerpo y luego relajarlos voluntariamente. Al tensar y relajar cada región del cuerpo se descubre qué es la tensión muscular. Después, al relajar cada región, el cambio es más perceptible y controlable. De ese modo, con la práctica se atenúa considerablemente.
  • Imágenes Guiadas: En esta técnica se visualizan imágenes guiadas tranquilizadoras, relajantes y benéficas. La relajación, por ejemplo; se puede facilitarse visualizando escenas pacíficas. Escoja varios lugares donde se sienta seguro, sereno y calmado: una playa, un lago, bosque, un colchón de aire, etc. En la escena de visualización debe de estar solo y en una postura relajada. Es importante visualizar del modo más realista posible. Procure tocar, gustar, oler, oír y ver lo que experimentaría la escena. Ejercite formando esas imágenes varias veces al día durante unos 5 minutos a la vez. Cuando se familiarice con las escenas detalladas, podrá usarlas para atenuar la ansiedad y facilitar la relajación (Rosenthal, 1993, citado por Coon, 2005).
  • Tranquilizarse: Procure hacer todo más despacio sobre todo si su ritmo se ha acelerado con los años. Dígase: “lo más importante no es llegar primero, sino llegar” o “mi meta es la distancia, no la velocidad”.
  • Organizarse: La desorganización provoca estrés. Una de las maneras más eficaces de combatir el estrés es fijarse prioridades. Pregúntese que le importa más y concéntrese en eso. Aprenda a no darle importancia a los enfados insignificantes, pero molestos. Y sobre todo, cuando se sienta estresado, recuerde que todo tiene solución y no exagere las cosas.
  • Reconocer y acepte límites: Muchos nos fijamos metas irrealistas y perfeccionistas. Como nadie es perfecto, es una actitud que hace a muchos sentirse inadecuados, por bien que hagan las cosas. Establezca metas graduales y obtenibles para usted. También fije límites realistas a lo que se propone hacer en un día determinado. Aprenda a decir no a más exigencias y responsabilidades.
  • Apoyo social: Son las relaciones estrechas y positivas con la gente, favorece la salud y la moral (Greenglass, Burke y Konarski, 1998). Las personas con relaciones estrechas y de apoyo tiene mejor salud y respuesta inmunitaria (Kiecolt-Glaser et al., 2002). Esto se debe a que la familia y amigos suavizan el impacto de los sucesos estresantes (Taylor, 1990). Es muy útil hablar de los problemas y manifestar tensiones. Si se siente muy mal, acuda a un terapeuta, un consejero o clérigo.
  • Escribir lo que sentimos: Si no tiene con quien hablar de los hechos estresantes podría comunicar sus ideas y sentimientos por escrito. Varios experimentos han expresado lo siguiente: los estudiantes que escriben sobre sus experiencias, pensamientos y sentimientos negativos sortean mejor el estrés. Además, sufren menos enfermedades y consiguen calificaciones más altas (Esterling et al., 1999; Pennebaker y Francis, 1996, citado por Coon, 2005). Al escribir sobre nuestros sentimientos se aclara la mente y, entonces, es más fácil concentrarse en los desafíos de la vida y diseñar estrategias eficaces para superarlos (Klein y Boals, 2001a, 2001b, citado por Coon, 2005).
  • Sonría: Vale la pena cultivar el humor para atenuar el estrés. El buen sentido del humor puede reducir la reacción ante situaciones difíciles (Lefcourt y Thomas, 1998). Además, saber reírse de los azres de la vida se acompaña de mayor inmunidad a las enfermedades (McCleland y Cheriff, 1997). No tenga miedo de reírse de usted y de muchas formas en que nos ponemos en aprietos. El humorismo es uno de los mejores antídotos contra la ansiedad y los problemas emocionales (Cann, Holt y Calhoun, 1999; Henman, 2001, citado por Coon, 2005). Además, en la última década, la Risoterapia ha tenido un gran auge en ayudar a personas con problemas de depresión y adicciones, podría considerarse una opción más donde se podría experimentar los diversos beneficios de la risa.

Por último, Moure (2011) menciona que La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que más del 90% de las enfermedades tienen un origen psicosomático; de hecho, las características de personalidad, el manejo que tenemos de las emociones y la manera de lidiar con el estrés, conflictos, fracasos y frustraciones pueden potenciar o desarrollar diversas enfermedades.

Asimismo, El Dr. Labott estudió el impacto químico de la risa y el llanto, observando que el estímulo humorístico mejora la inmunidad. Por su parte, el neurólogo Lee Berk, encontró que la risa, hace disminuir la concentración de cortisol (una de las hormonas causantes del estrés en el organismo), lo que a su vez potencia una mayor actividad entre los linfocitos, los responsables de lograr una buena respuesta inmunológica. Y el investigador Arthur Stone observó el aumento de la inmunoglobulina A en las mucosas y saliva con el humor y la risa, la producción de dopamina, serotonina, adrenalina y la gamma interferón.

Varias investigaciones indican que las emociones positivas pueden resultar beneficiosas hasta cierto grado. Así como las emociones negativas hacen más vulnerables a las personas a contraer enfermedades sin que esto signifique que sean las únicas causantes, las emociones positivas ayudan a sobrellevar la enfermedad y favorecen el proceso de recuperación, pero no logran mejorar a la persona por sí solas (Moure, 2011).

 

 

Conclusión:

Con más de 40 años de ser fundada la psiconeuroinmunología y considerarse una ciencia joven, los investigadores Robert Ader y Nicholas Cohen, revolucionaron con sus hallazgos de la influencia del pensamiento sobre el sistema inmunológico a través de la experimentación con ratones.

Posteriormente una serie de investigaciones se han venido desarrollando proporcionando cuerpo de conocimiento y generando otros hallazgos sorprendentes como el impacto que tienen las emociones positivas y negativas en la salud, sobre todo en enfermedades coronarias, además, la alteración de la disposición de enfermedades y la identificación de sucesos vitales que pueden alterar el sistema inmune de las personas.

  • Los pensamientos tiene un impacto en la modificación del sistema inmunológico.
  • Las emociones positivas favorecen el proceso de recuperación y disminuyen las hormonas relacionadas con el estrés, por su parte, las emociones negativas deprime al sistema inmune, dejando vulnerable el cuerpo para que se enferme.
  • Estresores como el divorcio, duelos, problemas conyugales, pérdidas de empleo, depresión y otros eventos que generan estrés impactan de manera negativa en la salud del cuerpo y el sistema inmune.
  • Existen diversas prácticas que son económicas que ayudan a estimular el sistema inmunológico, por ejemplo; meditar, hacer ejercicio, pensar en imágenes guiadas, aceptar límites, sonreír y organizarse, son algunos de ellos.

 

 

Referencias:

Coon, D. (2005): Fundamentos de la Psicología. Buenos Aires, Argentina.: Edit. Thomson.

Moure Rodríguez P. (2011, 15 de agosto): De lo psicológico a lo fisiológico en la relación entre emociones y salud. Revista PsicologiaCientifica.com, 13(19). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-497-1- de-lo-psicologico-a-lo-fisiologico-en-la-relacion-entre-emoc.html

Ortega, M. (2011): La psiconeuroinmunología y la promoción de la salud. XII Congreso Internacional de Teoría de la Educación. Disponible en: http://www.cite2011.com/Comunicaciones/Neurociencia/15.pdf

Lamora, J. (13 de Marzo de 2016): Las 7 leyes de la psiconeuroinmunología clínica: http://www.joaquimlamora.com/descubre-la-psiconeuroinmunologia-clinica/ [Recuperado 17 de Octubre de 2017].

Gómez, S. (18 de Noviembre de 2012): Psiconeuroinmunología - Parte 1 [Vídeo]. Disponible: https://www.youtube.com/watch?v=ISfpHSLtFuI [Recuperado 17 de Octubre de 2017].

 

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